Correr...

Ha dejado de escuchar el lenguaje sórdido de la ciudad, ahora solo respira vencida ante un corazón poderoso. Corre. Corre sin objetivos. Tan solo la visión pasajera de hojas doradas muertas de frío, copas de árboles semidesnudas, y olor a mojado, dan vida a sus sentidos. 
Correr sin motivos. 
Hacia ninguna parte. 
Correr. Correr. Correr...

¡Dímelo!

Dime que estoy loca
si me alegro al ver
el mundo del revés

Dime que estoy loca

si me alegro al sentir
que todo está cambiando

Dime que estoy loca

¡dímelo!
si no crees como yo
que por fin se caen las ilusiones
que por fin se rompen las cadenas
que por fin la tierra se despierta


Calma en mí

Calma en mí.
Calma.
Mientras mis ojos ven tanta guerra.
No me invaden ya las mentiras
los necios
los egoístas ni los traidores,
pero a veces lágrimas tibias
se deslizan por el lecho de mi cara
y me recuerdan que alguna vez 
empuñe un arma.