Dolce far niente

"El dulce no hacer nada" 

Expresión italiana

...te invito...


La limpieza de la Tierra, 2011

Sólo hace falta tener los ojos medio abiertos, para ver como la Tierra, Gaia, está limpiando nuestro planeta.
De una forma u otra, a cada uno nos toca lo nuestro. Os recuerdo que el simple aleteo de una mariposa basta para cambiar al resto de las especies que habitan la tierra.
Afortunadamente no nos ha tocado la rebelión de la naturaleza a ninguno " directamente", pero la crispación humana se hace notar.
Os invito a poneros la capa de los Padawan, a reforzar vuestra voluntad de guerreros y a no luchar más que lo suficiente para manteneros en calma.
Parezco un gurú, jajaja...pero lo que digo nace de certezas internas que no voy a justificar.
Amigos, es el momento de estar despiertos, de no dejar que nadie nos desplace de "nuestro centro". Estemos donde estemos, recordad que la fuerza más poderosa del mundo es el amor. Y que respirar profundamente es la salida más rápida, fácil, natural y sencilla para salir de la ilusión del mundo que esta "especie humana desquiciada" ha mantenido siglos y siglos...
Lo Natural es lo que manda
Y si algo sé de nosotros, es que no tenemos ninguno los sentidos dormidos
No os dejéis atrapar por los que perdieron la batalla y orgullosamente siguen peleando
No luchéis
No os dejéis atrapar por las ilusiones y los espejismos.
No os dejéis atrapar por los que no saben lo que hacen
Manteneros en calma, respirad
Recuperar el orden perdido es cosa de "tiempo"... y efectivamente, hay demasiada "mierda", estamos en el proceso de "limpieza" más importante de los últimos siglos.
¡Sed fuertes!











17 de enero de 2011

No Violencia


Siglos, hace ya, de un día... un día en que los ojos de los hombres vieron, el corazón sintió y el alma se conmovió ante aquello que vieron, que sintieron, que les hizo conmoverse.
“No tenía nombre Aquello”, no existía aún palabra para designarlo.

Y ante la negación de muchos hombres y mujeres que se reunieron para que “Aquello” no fuese lícito, para que “Aquello” no recibiese un nombre, aún, ante la fuerte unión de los que vieron conmovidos y sintieron que debían acabar con su existencia... Aun así, hubo hombres que cegados crearon la palabra, la palabra “Violencia”. 

Hoy, hace siglos del día de “Aquello”...
Hoy, siguen existiendo ojos que ven y ojos cegados.
Hoy, tenemos palabras para designar todo y nada.

Palabras que hierven como garbanzos en el puchero de la vida, que dan de comer solo a unos pocos, no a la humanidad entera. Palabras que se mezclan unas con otras, palabras que duelen, que matan, palabras que liberan, que trascienden, palabras que amargan, palabras que endulzan...palabras.

Quisiera borrar palabras. Con un borrador de nata.
Borrar todas las palabras que no sean bellas de todos los idiomas.
Creer que con ello se consiguen borrar los hechos que apuntan las palabras.
Borrar Violencia con un borrador de nata.
Quitarle de un plumazo la e y la n… “violcia”…desnudarla.
Luego la c y la i... convertirla en Viola y dejarla así, que suene, que retumben en el mundo las notas musicales que encierra el instrumento y se eleven pacíficas al universo.

Borrar violencia del diccionario.
Conseguir que sea una palabra muerta sobre la faz de la tierra.
Borrarla. Con un borrador de nata.

Y como a las estatuas del pasado, mostrarla en el “museo del recuerdo” tras un cristal acorazado.
Que los hombres y mujeres venideros visiten el mausoleo de la bien encerrada violencia.
Y sonrían felices al descubrir que el tiempo ha pasado por ella y que el tiempo la venció.
Recordar la alegría de su desaparición. Celebrar la fiesta diaria de su derrota.
No permitir que nadie vuelva a nombrarla a escribirla.
Porque ya no existe, ya no Está, ya no Es, ya no significa, no hay concepto que la contenga.
Ella, sola tras las paredes del museo de las palabras obsoletas.
Ella, pensando en cuanto tiempo duro su cruel reinado.
Ella, llorándose a sí misma sin consuelo.
Renombrándose, reconvirtiéndose, buscándose en el verbo para transcenderse.
Pobre palabra muerta, muerta y sin nadie que la recuerde.
Pobre palabra olvidada.
Pobre palabra.
Que no se permitan palabras feas en boca de los hombres.
Que se detengan lo hechos que dan vida a estas palabras.
Que no se les dé lugar en los sillones de las academias a las palabras que siembran el mal entre los hombres.
Que el pensamiento empiece a dejar de tener en su haber todas las palabras que encienden la desdicha en el mundo.  
Que no se le dé nombre a lo innombrable, a “Aquello” que no merece existencia alguna.
Borrarla... Con un borrador de nata...

18 de marzo de 2008
Para mi Amiga Elsa y el Partido Humanista